Las callecitas de Rosario tienen ese qué se yo, ¿viste? Dejarse andar por entre sus recovecos cual felino en libertad puede resultar una experiencia religiosa: la luz al final del túnel acecha a la vuelta de cada esquina. Si brutos pozos y adoquines de la época de Cornelio Saavedra esperan agazapados para acabar sin piedad con zapatos y tobillos, cuánto más perversos pueden resultar aquellos humanoides que volante en mano circulan por la city apilando peatones.
“¡¡Wait a minute!! –se alarman desconcertados–. ¿Qué es un peatón? ¿¿¿Dónde están que nunca los vemos???”. Procedo a informarlos… los peatones somos esos giles con cara de nada que esperamos media hora en cada esquina para poder cruzar, mientras ustedes desfilan con autos lujosos inflando el pecho y desplegando su vanidad. Somos los pánfilos que a veces (únicamente cuando nos lo permiten, y eso se da en contadas ocasiones) osamos cruzar la calle caminando por unas rayas blancas pintadas en las intersecciones. ¿Se ubican?... eso que parece un pianito. Ocurre que la mayoría de las veces, cuando el semáforo les da el verde, ustedes aceleran sus autitos chocadores sin registrar a los nabos a pata que todavía no tuvimos tiempo de llegar a la otra vereda. Y ojo que cuando digo nabos, digo nabos completos: embarazadas, madres con cochecitos, viejitos con bastón… ¡flores de nabos esos que no andan por la vida con Audis, Boras o Mercedes y por tanto merecen que ustedes les tiren el coche encima!
¿Todavía no entendieron quiénes somos los peatones? Les doy otra pista: en los días de lluvia torrencial solemos caminar en zigzag esquivando charcos mientras hacemos malabares para taparnos con una carpeta, una bolsita de La Gallega o un pañuelito descartable. En general vamos apurados, PORQUE NOS ESTAMOS EMPAPANDO, ¿VIERON? Eso quiere decir que no queremos jugar con ustedes al carnaval, así que eviten levantar agua y hacernos sentir más miserables. ¡A los peatones no nos gusta el rally; lo que esperamos es que nos dejen pasar primeros y por una vez sean ustedes los que esperen!
Y por si aún no nos registran, les comento que los peatones somos esos mimos que a veces les hacen señas con las manos, generalmente porque olvidaron prender una lucecita que se llama guiño y que nos anticipa sus movimientos. ¡Como para no morir estampados contra el parabrisa! Así que cuando tengan un tiempito, podrían hacerse amigos del guiño. Y también podrían volver a rendir el examen de manejo… o simplemente podrían salir de su burbuja y registrar lo que ocurre detrás de sus ventanillas.

guauuuuuuuu, este fue de descarga!!! gracias por reivindocarnos, igual creo q falta hablar de los transportes publicos, q tamb dejan mucho q desear!!
ResponderEliminarCoincido con Fermina...gracias por pensanr en nosotros!
ResponderEliminarMu bueno...
ResponderEliminarHay conductores ejemplares que se fijan antes en nosotros, a ellos deberiamos darle la excepcion.
Tambien se me cruza con todo esto que la mayoria de los que manejan, tabien son peatones como en mi caso, pero como vos dijiste sera esa burbujita que los envuelve.
Saludos!
y si encima a todoe sto le agregamos hermanas como la loca que vos tenes... pobre de todos nosotras¡¡¡¡¡
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