viernes, 30 de enero de 2009

Andá a lavar los platos

Todo tendría que ver con el estado emocional que tienen las mujeres que son ayudadas por sus maridos en las labores del hogar.

Los hombres que comparten las tareas del hogar mejoran la armonía en la pareja y podrían tener una vida sexual más satisfactoria, según un estudio estadounidense publicado el jueves. "En general, cuanto más tareas domésticas hacen los hombres, más felices están las mujeres", explicó a la AFP Scott Coltrane, sociólogo de la universidad de Riverside en California (oeste) y coautor del estudio, del cual se publicó un resumen en el sitio web de la organización Council of Contemporary Families (CCF).

"Cuando los hombres hacen más tareas en el hogar, la percepción de las mujeres sobre la equidad y la satisfacción matrimonial aumentan, y la pareja atraviesa menos conflictos", señaló el informe.

"Los sociólogos en general no nos ocupamos de esto, pero los terapeutas dicen que existe una correlación directa" entre el hecho de que los hombres realicen más trabajo en la casa y la frecuencia de los encuentros sexuales, indicó Coltrane.

Joshua Coleman, psicólogo miembro del CCF, confirmó en un comentario publicado en el sitio que el hecho de compartir las tareas del hogar "está asociado con un nivel más elevado de satisfacción matrimonial" y "a veces más relaciones sexuales también".

"Las mujeres dicen sentir más atracción sexual y más afecto hacia sus maridos si participan de las tareas del hogar", explicó Coleman.

Pero, advirtió, pasar más tiempo ocupándose de los niños puede por el contrario afectar la intimidad de la pareja, dado que "muchas parejas aumentaron el tiempo pasado con sus hijos eliminando o reduciendo considerablemente los momentos románticos", indicó Coleman.

El estudio será presentado en la conferencia anual del CCF el próximo mes en Chicago (Illinois, norte).


Fuente: Terra

La Aventura del Hombre


El individuo que circula por las calles de Rosario, es una especie que todavía no ha sido estudiada con detenimiento. Sin embargo investigadores de la University observadoritys, de la provincia de Santa Fe, han realizado estudios que arrojaron el siguiente informe:
Del mismo modo que las serpientes mudan su piel y la regeneran en las más extrañas combinaciones de texturas y colores; el ejemplar rosarino, realiza un ritual biológico del mismo porte. Dicho proceso se lleva a cabo, generalmente, durante el cambio de estación, es decir, entre el periodo que comprende los meses de marzo a mayo y de septiembre a noviembre. Una de sus características es que se vuelve a-climático: puede tolerar 30º con un saco de lana, o el frío matinal solo con unas ojotas y una bermuda.La primavera y el otoño despierta en la especie una reacción impulsiva e incoherente - no se presenta en otras estaciones -, como por ejemplo la de hacer mixtura de prendas textiles que no pertenecen a las costumbres habituales de los mismos. A simple vista parece un hecho que escapa a la razón, pero toda esta puesta en escena pertenece a su ceremonia de seducción. Para ver quien es finalmente el más fuerte salen a las calles a mostrar sus nuevas prendas y las lucen del mejor modo.Tiene además una gran tolerancia a resistir altísimos porcentajes de humedad. Este factor climático no afecta para nada sus actividades cotidianas: Sprays, geles, secadores de pelo, aromatizadores y demás herramientas, son validas a la hora de combatirla. Además ha desterrado aquella vieja hipótesis que dice..." lo que mata es la humedad".A modo de síntesis, se ha demostrado que si bien el rosarino es un animal de costumbre, tiene ese toque exótico que los distingue de otros. De todos modos, todavia quedan muchos aspectos que los exploradores no pudieron captar durante su trabajo de campo

martes, 27 de enero de 2009

Las divas de La Florida

40 grados de calor a la sombra –aunque en realidad no haya sombra–. Mientras todo un país eleva plegarias para que alguna gota de lluvia se digne a caer sobre el territorio nacional, ellas claman su devoción al sol rajante del mediodía y entierran huevos y cebollas para que no se cumplan los augurios de los aguafiestas que ruegan por rayos y centellas en pleno verano.

Ellas, luciendo un bronceado casi cocinado en una Essen, se pasean glamorosas dejando sus huellas en la arena. ¿Cariló? ¿La Paloma? ¿Mar de las Pampas? Esteee, parecido… pero no tanto: son las divas del balneario La Florida, a la vera del ya negrusco Paraná, algo así como un Ganges sagrado para los rosarinos, que se tapan la nariz y hacen meditación antes de meterse al río para olvidar que están a punto de zambullirse en la palangana comunitaria de la ciudad. He allí ellas. Impecables, divinas e impolutas, como para ir a los Oscar.

Estrictamente a la moda, soportan estoicas el calor agobiante con vinchas colorinches y una diminuta botellita de agua Ser que hace las veces de cantimplora. Nada de irrumpir en la arena con un termo tamaño familiar; si hay miseria que no se note. Suficiente con tener que soportar la caldeada Línea de la Costa abarrotada de gente en cueros con sus respectivas emanaciones sudoríparas mientras la sombrilla de un pasajero despistado se incrusta en lugares non sanctos. ¡Stop! Too much para una diva… si el líquido vital se acaba, a comprar una Levité en el quiosco del predio por la módica suma de ¡8 pesos! (ha de ser como para que uno realmente sienta que veranea en Cariló).

Recostadas sobre la arena esterilla mediante ofrendan sus no siempre esbeltos cuerpos al dios Ra, petrificadas para sobrellevar las infernales temperaturas con mayor holgura y apuntando en dirección al guardavidas más fornido convencidas de su belleza. De tanto en tanto, algún improperio sale de sus bocas cuando algún infante excedido de adrenalina las salpica de arena cual rally playero. Entonces, se acuerdan de la madre del nene y de la madre naturaleza por parir la maldita arena que queda en los resquicios del cuerpo, en los bolsos, en las Havianas, en toda la casa, por lo menos hasta mitad de julio. Y entonces, las divas de la playa recogen indignadas sus pertenencias, enrollan la esterilla y recuerdan a viva voz: ¡Yo soy chica de pileta!

domingo, 25 de enero de 2009

Esos días de nada

Estoy en esos días en los que creo que escribo mal (estoy en esos días desde hace 25 años e igual reincido).
Estoy en esos días en los que no se me ocurre ninguna idea ni siquiera remotamente digna. Y por supuesto, estoy en esos días (“esos días”, qué dos palabras tan poéticamente imprecisas para describir un proceso hormonal bastante poco metafórico).
Por lo tanto, dado el contexto, antes que escribir, prefiero hacer cualquier otra cosa.
No me canso de sostener que entre la escritura y yo hay una relación de amor - odio. Yo amo escribir, pero la escritura me odia lo suficientemente como para no compartirme jamás una idea.
El escritor experimentado dice que no hay mayor temor que la hoja en blanco. Bueno, mi cerebro es algo así como una resma de A4 sin abrir.
Por eso, este artículo hablará sobre la nada… La inspiración de la nada que no podría tener lugar en otro sitio que no enarbole la concepción de “no funcionar” como emblema.
Mi vida, como la de tantos, está saturada de no funcionamientos. Pocas cosas nos frustran tanto como cuando algo no anda: una relación, una lapicera, un teléfono, la conexión a internet, el aire acondicionado, la lamparita, el cable, el auto y hasta el hombre que nos tocó en (mala) suerte… Quizás el error está en esperar que algo ande. Posiblemente el secreto esté en no esperar nada. En tener la firme convicción de que nada va a funcionar, pero creerlo en serio. Quizás si el ser humano erradicara la mala costumbre de tener expectativas, todos estaríamos más conformes.
Afirmar que “esto no va a funcionar” con una sonrisa convincente, puede ser la clave, no de que las cosas funcionen, pero sí de que uno se resigne a que quizás la nada no esté tan mal después de todo…

viernes, 23 de enero de 2009

Tengo un blog, qué horror

Fantástico. Buscamos un nombre, escribimos los primeros artículos y salimos a la caza de lectores que quieran compartir nuestras experiencias. Así se hace un blog, así se obtiene un blog.

La idea me entusiasmó, salvo por un pequeño detalle… soy tecnofóbica, cada día más. Me encariñé con esfuerzo del benemérito Google y me endulcé con las mieles del precursor MSN, pero no me pidan más. No me torturen con Facebook ni pretendan que lleve la cuenta de los mil y un formatos que la democrática web nos ofrece para enlazarnos. A decir verdad… detesto la idea de estar enlazados, en el mismo lodo todos manoseados. ¿Amarga yo? Pero si voy a la panadería y no saludo ni al vecino que hace cuatrocientos siglos viven en mi cuadra, ¿por qué me voy a venir a ahora a hacer la sociable? ¿Hacerme amiga de gente que no conozco y que la máquina te lo refriegue con un hipócrita “Fulana se ha hecho amiga de Menganita”? Por cierto, bastante buchones son algunos de estos sitios… “Pirula ha visto las fotos de Sultano”; “Sultano ha visitado el muro de Montoto”; “Montoto se rasca con la mano izquierda y Pirucha lo abanica”. Puff, entretenidísimo; me descompongo de la risa… ¡son re locos! Y aparte, encima, el boom de los blogs. ¿Alguien los lee? Se ve que sí, porque se reproducen como conejos.

Tentada por la idea de escribir sin sesgos ni ataduras sucumbo ante ellos. Tengo un blog, ¡qué horror! ¿Ahora soy blogger? ¿Soy flogger? ¿Debo inmolarme y sacrificar mi flequillo para estar a la moda con las nuevas tendencias tecnológicas? Para ser sincera, algunos avances de la web me provocan espanto. Pero, traidora, incursiono en ellos. ¿Esto va a funcionar?

miércoles, 21 de enero de 2009

DESTINO DE VACACIONES: TERRITORIO BLOG.

Una vez escuché por ahí que el calor es beneficioso para los que tienen plata ya que se pueden dar todos los gustos, elegir el lugar para irse de vacaciones, comprarse el mejor aire acondicionado.
Si lo veo desde la perspectiva de que estoy sentada frente a una computadora en una oficina ubicada en pleno centro, cuya orientación es la correcta para que los rayos del sol vespertino apunten directo a mi sector no me queda otra que darle la razón a la mencionada voz popular.
Sin embargo, enero no sólo es mes de vacaciones, calor o desolación..¡.NO SEÑORES! También es sinónimo de oportunidad, iniciativa, emprendimientos. Por este motivo es que hemos decidido con un grupo de amigas, crear un espacio en donde contar las experiencias cotidianas, las aventuras vividas, plasmar las imágenes soñadas o inventadas y los rumores oídos.
Con la firme convicción de desterrar la idea de que el verano es para los que tienen plata, nace ESTO NO VA A FUNCIONAR…para el bolsillo gasolero, los empleados sin vacaciones, los veraneantes frustrados, la cartera de la dama o el bolsillo del caballero.