Esta semana se estrenó en Rosario la película más nominada al Oscar (premio que realmente ya no le importa a nadie). Hasta una serie prehistórica de hora de la siesta de Canal 5 suele ser más interesante que padecer los premios de la Academia. El caso curioso es que haya llegado a los cines de nuestra ciudad antes de la ceremonia, dado que la (in)sana costumbre es que se estrene después... o nunca.
Hablando de la película en cuestión (El curioso caso de Benjamin Button), saber que la dirige David Fincher (El club de la pelea, The Game, Seven), hace que uno la vea con lógica subjetividad y hasta admiración... Así como las señoras sexagenarias arrojan sus bombachas a Sandro con voluntad de adolescentes entregadas, creo que si yo viera a Fincher me desmayaría con la misma emoción (ya me he resignado a evitar este comentario en público, dado que me hace parecer aún más extraña de lo que soy.. que ya es mucho).
Afortunadamente, esta vez tampoco debo perdonarle nada a Fincher. Su nueva creación es tan impecable como todo su prontuario.
"El curioso caso..." es una historia de esas que, quizás, a primera vista (quiero decir, en el momento inmediato posterior a su final), puede no ser la gran película que esperábamos… Sin embargo, con el correr de los minutos, y más allá de la exacerbación teatral de ciertas escenas, no cae en golpes bajos ni pretende más que hablar de un tema recurrente: la soledad.
Y si se refiere a la soledad, ¿quién puede no sentirse identificado?
Una frase de Clarice Lispector dice que lo que nos salva de la soledad es la soledad de cada uno de los otros…
Y en cierta manera, esta película refleja eso… la soledad de la supuesta “diferencia” que no hace más que encontrarse y desencontrarse con las soledades de los otros, que están tan perdidos como uno. Y en ese sentido, todos somos iguales al ser diferentes...la irremediable incomprensión es tan natural como ir por la vida intentando descifrar nuestro rol, ensayando posibilidades y desechando oportunidades.
Y por esta misma soledad, la película recorre también lo efímero de la felicidad en el tiempo, como aquel rompecabezas en el que sus piezas nunca terminan por coincidir, y una vez que sí lo consiguen, no están destinadas a durar sino a extinguirse, como la misma vida.
Finalmente, vale la aclaración de que la película dura cerca de 3 horas pero, sinceramente, uno después de verla se pregunta ¿qué es lo que realmente significa el tiempo?
Una frase de Clarice Lispector dice que lo que nos salva de la soledad es la soledad de cada uno de los otros…
Y en cierta manera, esta película refleja eso… la soledad de la supuesta “diferencia” que no hace más que encontrarse y desencontrarse con las soledades de los otros, que están tan perdidos como uno. Y en ese sentido, todos somos iguales al ser diferentes...la irremediable incomprensión es tan natural como ir por la vida intentando descifrar nuestro rol, ensayando posibilidades y desechando oportunidades.
Y por esta misma soledad, la película recorre también lo efímero de la felicidad en el tiempo, como aquel rompecabezas en el que sus piezas nunca terminan por coincidir, y una vez que sí lo consiguen, no están destinadas a durar sino a extinguirse, como la misma vida.
Finalmente, vale la aclaración de que la película dura cerca de 3 horas pero, sinceramente, uno después de verla se pregunta ¿qué es lo que realmente significa el tiempo?

GUAU!!!..SIN PALABRAS KLEM, Y LO CONFIESO: ME ENCANTÓ TU ARTÍCULO, ME LLEGÓ AL CORAZÓN LO QUE ESCRIBISTE Y ESO QUE POR ESTOS DÍAS ESTÁ BASTANTE ESCONDIDO EL GUACHO.
ResponderEliminarY a mi que no me gusta el cine! jaja. Besos querida
ResponderEliminar