Fantástico. Buscamos un nombre, escribimos los primeros artículos y salimos a la caza de lectores que quieran compartir nuestras experiencias. Así se hace un blog, así se obtiene un blog.
La idea me entusiasmó, salvo por un pequeño detalle… soy tecnofóbica, cada día más. Me encariñé con esfuerzo del benemérito Google y me endulcé con las mieles del precursor MSN, pero no me pidan más. No me torturen con Facebook ni pretendan que lleve la cuenta de los mil y un formatos que la democrática web nos ofrece para enlazarnos. A decir verdad… detesto la idea de estar enlazados, en el mismo lodo todos manoseados. ¿Amarga yo? Pero si voy a la panadería y no saludo ni al vecino que hace cuatrocientos siglos viven en mi cuadra, ¿por qué me voy a venir a ahora a hacer la sociable? ¿Hacerme amiga de gente que no conozco y que la máquina te lo refriegue con un hipócrita “Fulana se ha hecho amiga de Menganita”? Por cierto, bastante buchones son algunos de estos sitios… “Pirula ha visto las fotos de Sultano”; “Sultano ha visitado el muro de Montoto”; “Montoto se rasca con la mano izquierda y Pirucha lo abanica”. Puff, entretenidísimo; me descompongo de la risa… ¡son re locos! Y aparte, encima, el boom de los blogs. ¿Alguien los lee? Se ve que sí, porque se reproducen como conejos.
Tentada por la idea de escribir sin sesgos ni ataduras sucumbo ante ellos. Tengo un blog, ¡qué horror! ¿Ahora soy blogger? ¿Soy flogger? ¿Debo inmolarme y sacrificar mi flequillo para estar a la moda con las nuevas tendencias tecnológicas? Para ser sincera, algunos avances de la web me provocan espanto. Pero, traidora, incursiono en ellos. ¿Esto va a funcionar?
La idea me entusiasmó, salvo por un pequeño detalle… soy tecnofóbica, cada día más. Me encariñé con esfuerzo del benemérito Google y me endulcé con las mieles del precursor MSN, pero no me pidan más. No me torturen con Facebook ni pretendan que lleve la cuenta de los mil y un formatos que la democrática web nos ofrece para enlazarnos. A decir verdad… detesto la idea de estar enlazados, en el mismo lodo todos manoseados. ¿Amarga yo? Pero si voy a la panadería y no saludo ni al vecino que hace cuatrocientos siglos viven en mi cuadra, ¿por qué me voy a venir a ahora a hacer la sociable? ¿Hacerme amiga de gente que no conozco y que la máquina te lo refriegue con un hipócrita “Fulana se ha hecho amiga de Menganita”? Por cierto, bastante buchones son algunos de estos sitios… “Pirula ha visto las fotos de Sultano”; “Sultano ha visitado el muro de Montoto”; “Montoto se rasca con la mano izquierda y Pirucha lo abanica”. Puff, entretenidísimo; me descompongo de la risa… ¡son re locos! Y aparte, encima, el boom de los blogs. ¿Alguien los lee? Se ve que sí, porque se reproducen como conejos.
Tentada por la idea de escribir sin sesgos ni ataduras sucumbo ante ellos. Tengo un blog, ¡qué horror! ¿Ahora soy blogger? ¿Soy flogger? ¿Debo inmolarme y sacrificar mi flequillo para estar a la moda con las nuevas tendencias tecnológicas? Para ser sincera, algunos avances de la web me provocan espanto. Pero, traidora, incursiono en ellos. ¿Esto va a funcionar?

Adhiero! Soy absolutamente antisociable en mi vida cotidiana y pierdo mis principios en el facebook, en donde tengo cerca de 170 "amigos"..."amigos?"
ResponderEliminarbesos!
LA VERDAD QUE ESTO ES MUY CIERTO...ES TAN CUAL SE DESCRIBE AHI...A QUIEN MIERDA LE INTERESA SI FULANO ES AMIGO DE MENGANO??? POR DIOSSSS!!! PERO LO CIERTO ES QUE TODOS TENEMOS EL MALDITO FACEBOOK!!!!! JAJAJAJA
ResponderEliminares verdad... qué tanto blog, ni blog, facebook o fotolog, si después nos pasamos el verano a puro corte de luz y ni siquiera podemos prender la computadora para trabajar!!!!
ResponderEliminarun beso grande y exitos otra vez!!! mariu (me.f)